Los pueblos Prerromanos. Fenicios, griegos y cartagineses

En la Hispania prerromana, distinguimos dos grupos de pueblos: Los íberos y los celtas.
Los celtas se encontraban establecidos dentro del sistema ibérico y la meseta oriental, gracias a la influencia de los pueblos indoeuropeos que llegaron a partir del año 200 a.C. Y fue gracias a ellos por lo que se introdujeron la metalurgia del hierro. Su economía se basada en la agricultura y el pastoreo.
Los íberos en cambio se encontraban por la zona mediterránea y meridional. Ellos disponían de un sistema de escritura y una organización social muy jerarquizada. Su influencia llegaba de pueblos colonizadores de los cuales hablaremos a continuación.
En el primer milenio a.C. la zona mediterránea peninsular recibió la llegada de oleadas de pueblos que quería colonizar llegados del mediterráneo, los que conocemos como fenicios, griegos y cartaginenses que en un principio llegaron a la península con fines únicamente comerciales, aunque estos terminaron siendo los únicos fines por los que se asentaron en la península.
Los fenicios llegaron en el siglo 9 a.C. por la costa andaluza siendo su capital Cádiz e introdujeron el torno del alfarero. Otras colonias fenicias fueron Malaka o Sexi. Se cree que mantuvieron un fuerte contacto con Tartessos, un pueblo que se encontraba en el valle del Guadalquivir, de los que no se conoce demasiado.
Los griegos llegaron un poco después, en el siglo 6 a.C. y se expandieron por toda la costa mediterránea, y crearon las colonias de Emporion y Rhode. Y es gracias a ellos por lo que tenemos el uso de la moneda, el alfabeto y cultivos como el olivo y el esparto.
Los cartagineses, llegaron desde Cartago y crearon colonias muy activas como Ebusus o Cartago Nova. Tuvieron grandes conflictos con Roma, por lo que se llegó a firmar el tratado del Ebro y posterior invasión de la península por Roma.

¿Memoria histórica o maniobra de distracción?

La Ley de Memoria Histórica y su aplicación en los callejeros y espacios públicos de las ciudades se ha convertido en arma arrojadiza en los últimos meses. ¿La razón? Tal vez solo los políticos conozcan las suyas, pero a veces parece solo una burda manera de dirigir los ojos de los ciudadanos hacia otro lado.

La Gran Vía madrileña era no hace muchas décadas la Avenida de José Antonio y nadie recuerda ninguna polémica por el cambio de denominación. Tampoco cuando a la mítica estación de Sol se le añadió el bonito sobrenombre de una célebre marca comercial de telefonía, claro, que en este caso estaba bien pagado, como para no verlo con buenos ojos.

¿Entonces por qué tanto barullo por el cambio de algunos nombres del callejero? Ni para bien ni para mal, ni dando la razón a unos o a otros. Es una discusión que parece no llevar a ningún sitio. A estas alturas pocos podrían decir quién fue el general Fanjul, seguramente haya quien lo sitúe en la época de los Reyes Católicos y no en la dictadura ¿Hay que cambiar el nombre de la avenida? Seguramente sí, pero sin hacerse cruces ni por cambiarlo ni por dejarlo, si fuera el caso.

Hay miles de ejemplos de cambios de denominaciones en los callejeros que se han hecho por gobiernos de todos los colores y las únicas protestas (a las que por cierto, nunca se hizo caso) fueron las de los vecinos de esas calles, obligados a cambiar toda la documentación en la que aparecían sus domicilios. Y lo ilustramos con un ejemplo: en Alcorcón, la avenida de la Libertad cambio de nombre para pasar a llamarse avenida alcalde Joaquín Vilumbrales y, al poco tiempo, de nuevo avenida de la Libertad ¿A qué tanto cambio? Simplemente a las decisiones de gobiernos municipales de distinto color.

¿Entonces por qué ahora tanta polémica? Pues algún mal pensado podría pensar que se trata solo de maniobras de distracción.

Represion contra la mujer en el franquismo

La perversidad del régimen franquista tuvo una de sus caras más extremas en el trato que se les tributó a las mujeres republicanas que se encontraban detenidas. En muchos casos, las féminas sufrían el denominado delito consorte, por el cual eran detenidas aquellas que eran esposas, hermanas, compañeras o hijas de hombres republicanos; el siguiente paso era que se les rapase el pelo y que fueran sometidas a obscenos abusos y a violaciones.

En el caso de que las mujeres estuvieran embarazadas, las autoridades franquistas abogaban por propinarles golpes brutales en el bajo vientre. Los insultos sexistas, las humillaciones y les vejaciones eran el pan de cada día de las mujeres republicanas apresadas, aunque en muchos casos estuvieran detenidas de una manera preventiva o por mera asociación con republicanos. Las mentes enfermas del régimen franquista también pusieron en práctica las purgas con aceite de ricino o las descargas con electricidad dirigidas a las zonas genitales; los abortos forzados y el robo de los bebés para su posterior tráfico fueron el dantesco escenario que prosiguió al final del periodo republicano.

Ahora se presenta por vez primera una querella que pretende enfrentarse a tantos crímenes de género perpetrados durante la dictadura de Franco. La jueza argentina María Servini de Cubría, que se encuentra instruyendo el proceso abierto contra los asesinatos del franquismo, ha sido instada por la organización Women`s Link a investigar también los crímenes que tuvieron a las mujeres como víctimas especiales.

La querella se hace eco de los testimonios de seis mujeres, de las que cinco de ellas fueron asesinadas tras sufrir los terribles abusos. Lidia Falcón, actual presidenta del Partido Feminista, es la sexta mujer, toda una superviviente que logró permanecer con vida y superar el horror franquista, a pesar de que fuera detenida siete veces entre el año 1960 y el año 1974.

https://es.wikipedia.org/wiki/Represi%C3%B3n_franquista

¿Sabes el porqué del apodo “La benemérita” para el cuerpo de la Guardia Civil?

A pesar de que las personas que establecieron la estructura de la Guardia Civil realizaron esta organización protectora en el año 1844, el mote popular de la misma fue adquirido gracias al otorgamiento del título de “Benemérita” propiciado en ese entonces por la casa real, con el emblema oficial de celebración “La Gran Cruz de la Orden Civil”, cuya entrega se hizo posible en el año 1929, tiempo en el cual ganaron ese popular mote.

benemeritaA pesar de ello, los soldados o agentes como prefieren llamarse en este caso, ya se habían ganado la confianza y el respeto de las personas mucho antes de haber sido  honorificados por este grandioso reconocimiento. Debido a la gran sensación de seguridad que siempre emitieron y a la protección de los caminos que eran de su absoluto deber el proteger, en el siglo XIX.

Posterior al caos vivido en el territorio español debido a la guerra de independencia contra Francia que se dio lugar en la época de 1808 hasta el año 1814, los caminos se encontraban inundados de bandidos, villanos y toda clase de ladrones, los cuales tenían arremetida a toda la nación, convirtiéndola en una tierra incapaz de ser transitable, tras varios intentos de captura de los organismos de control de aquella época, El Duque II de Ahumada decidió crear un organismo denominado la Guardia Civil.

Un homenaje a su gran creador se ha estado evaluando 170 años después, con el otorgamiento de los premios a la Seguridad Corporativa.

Amparado por la grandiosa majestad en aquella época, la reina Isabel II, el Duque Ahumada realizó la importante selección de los miembros que integrarían este cuerpo de seguridad bajo unos estándares sumamente elevados de selección y calidad, lo que desembocó en algo sumamente positivo para todo el territorio.

Con frases emblemáticas como “El honor es mi divisa”, estos hombres batallaron por el orden y la seguridad de su pueblo, convirtiéndolos en grandes héroes para la nación y en uno de los cuerpos de Seguridad más respetados del mundo. Sin duda alguna les debemos toda nuestra gratitud y nuestro respeto.

La España totalitaria

Mucho se ha escrito acerca de las similitudes y diferencias del régimen franquista en España con el nazismo alemán. Más allá de conclusiones tajantes y definitivas, lo que resulta innegable es que los mecanismos de control social empleados por ambas dictaduras totalitarias tienen un cariz de enajenación mental y de perversidad villana extrema.

En la posguerra española hay episodios de represión verdaderamente crudos e inhumanos. Uno de ellos, que quizá ha pasado casi desapercibido para los libros de Historia, es el que tiene como protagonista al Auxilio Social franquista, el cual hizo desaparecer a 30.000 niños.

Con los rebeldes ganando terreno en la Guerra Civil y con las cárceles henchidas de madres y niños republicanos, el futuro Régimen franquista se afanó por intentar lavar las mentes de los más pequeños que podían mostrarse desafectos cuando crecieran. Con el psiquiatra militar Antonio Vallejo Nájera como inspirador y cabeza pensante, se procedió al aislamiento y a la nueva educación de los niños en valores religiosos y paramilitares.

En el programa desarrollado por el Auxilio Social, que contó con la directa supervisión del dictador Francisco Franco, se incluía la adopción de hijos por parte de personas afines a las ideas fascistas del movimiento, que, en su mayoría, eran de un perfil acomodado, rico y conservador. Así, y con el amparo de las posteriores leyes establecidas por el régimen, las madres republicanas que se encontraban presas tenían que ceder a sus hijos cuando estos cumplían los 3 años.

Una vez que los niños dejaban de estar junto a sus madres, el siguiente paso era asignarles una nueva familia, que incluso podía cambiar el nombre de los pequeños en el registro. Así se aseguraban de que las madres nunca pudieran volver a ver a sus hijos en el caso de que cumplieran la pena y quedasen en libertad. Toda una estrategia perversa que acabó con 30.000 niños arrancados de los brazos de sus progenitoras, para ser educados en hogar afines al ideario falangista.

Romanización de la península Ibérica

Se dice que los romanos al momento de su llegada a Hispania no tenían el pensamiento de conquista, sino que se encontraban en búsqueda de aliados para combatir a sus enemigos de zona, los cartagineses, pero de igual forma la lucha a pesar de no haberse propagado, solo originó el desmantelamiento y repartición del territorio de Hispania por parte de los romanos y los cartagineses, pues se firmó un tratado que establecía lo dicho, solo que ese tratado no tuvo casi duración debido a que las hostilidades continuaron e Hispania pasó a ser territorio de conflicto bélico entre las dos potencias.

Esta fue una de las conquistas más longevas del Imperio Romano, pues tuvieron que establecer un periodo de lucha de casi doscientos años, para que las legiones romanas se hicieran con el territorio y sometieran a las últimas tropas resistentes. Pero ese periodo de 200 años fue el que le dio cabida a la culturización romana, para los habitantes nativos de aquellas tierras, y por lo tanto eso es la denominada romanización.

Eso supuso una modificación de tal magnitud en los pobladores del territorio, que abarcó aspectos de la vida de fundamento elemental para los ciudadanos, algunos ejemplos de dichos aspectos son la vestimenta, el comercio, el lenguaje, la urbanización y sobretodo la religión. Estos nativos de alguna forma comenzaron a aceptar la cultura romana y adaptarla como cultura propia. Su lengua propia fue rápidamente modificada al latín, se fundaron colonias sumamente importantes por parte de los romanos y divisiones administrativas como las de Ulterior y Citerior, que posteriormente fueron convertidas en otras divisiones, según pasaban sus líderes.

Dada la gran comunicación entre los puntos del Imperio que se encontraban en contacto directo con las grandes ciudades del mismo fue que se dio la posibilidad de la romanización, tomando como punto de partida a la capital del imperio: Roma.

Pronto se establecieron estructuras arquitectónicas, obras hidráulicas, acueductos y lo que estableció por completo el asentamiento de la romanización de la península ibérica fueron las leyes Romanas.